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“No debemos olvidar”, Year 12Ga

Este año, al igual que cualquier otro año, el Día de la Memoria Histórica se celebra en todo el mundo el 11 de noviembre. Es un día para honrar a los soldados caídos en las guerras en cualquier parte del mundo, así como a todos los afectados por los conflictos tanto en el pasado como en el presente.

Conmemoramos el Día de la Memoria Histórica en el BSB porque queremos reconocer los sacrificios que otros hicieron en el pasado, para que hoy podamos vivir en paz. Miramos hacia atrás no sólo a todas las mujeres y hombres que participan en las Fuerzas Armadas, sino también a los civiles que tuvieron que padecer las consecuencias de las guerras. Recientemente, sin embargo, el Día de la Memoria Histórica también ha comenzado a tener en cuenta a los civiles y los refugiados que se ven afectados principalmente por los conflictos bélicos, ya que son ellos realmente los que pierden sus hogares y empleos y esencialmente sus vidas, sin ningún tipo de preparación o aviso como los militares.

El Día de la Memoria Histórica se celebra el 11 de noviembre en la mayoría de los países para recordar el fin de las hostilidades de la Primera Guerra Mundial, que tuvo lugar el 11 de noviembre de 1918. Las hostilidades finalizaron oficialmente “a la hora 11 del día 11 del mes 11”, conforme a la tregua firmada por los representantes de Alemania y de la Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia). La Primera Guerra Mundial acabó oficialmente con la firma del Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919.

En el undécimo minuto, de la undécima hora, del día once de noviembre se guardan dos minutos de silencio en todo el mundo.

En este día es tradición llevar un broche en forma de amapola roja puesto que las amapolas son una referencia simbólica al Día de la Memoria Histórica. La historia explica que las amapolas fueron la única planta que floreció en uno de los peores campos de batalla de la guerra en Flandes, y su color rojo vibrante crea un símbolo con la sangre derramada durante la guerra. Flandes se encuentra en la zona occidental de Bélgica donde se produjeron las luchas más sangrientas de la guerra. Desaparecieron casas, granjas, carreteras y toda forma de vida natural. Estos campos se convirtieron en un mar de barro y una tumba para los muertos. Sin embargo, todos los años, cuando se acercaban las cálidas temperaturas, florecían amapolas en estos campos, llevando vida, esperanza, color y tranquilidad a aquellos que todavía estaban luchando.

Estos broches se pueden adquirir en el colegio. El precio de las amapolas es de 1€. El dinero recaudado será donado a la Legión Británica, que proporciona ayuda moral y económica a las familias de los afectados y a los veteranos implicados.

Este artículo debe atribuirse a Year 12Ga: Anna, Alikhan, Sara, Cristina, Ale, Sam, Tekke, Alberto, Paula, Victoria, Laura, Xavi y Oscar.