La Importancia de Ser Amable con Uno mismo

Ahora que estamos todos en casa en circunstancias estresantes, es especialmente importante que nos animemos a resolver los retos que se nos presentan. Todos estamos intentando ser amables con nuestra familia, pero es igual de importante ser amables con nosotros mismos.

Por lo general, se nos presentan dos obstáculos a la hora de ser amables con nosotros mismos:

  1. Esa voz en nuestra cabeza que nos dice que no estamos a la altura de las expectativas.
  2. Nuestro deseo de hacerlo todo a la perfección y ser perfectos.

Sabemos que nuestro cuerpo ha evolucionado para responder al estrés contraatacando, huyendo o paralizándonos y esperar a que todo pase. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a una amenaza de nuestra propia mente —el funcionamiento mental y emocional interno— en lugar de un agresor externo, el “ataque” puede ser la autocrítica.

  • La “huida” se convierte en autoaislamiento.
  • La “parálisis” nos lleva a quedarnos atrapados en nuestros propios pensamientos hasta el extremo de no poder actuar y tender a obsesionarnos.

 

Podrían identificarse tres elementos en la práctica de la autocompasión:

  • Amabilidad: ser amables y comprensivos con nosotros mismos
  • Reconocer nuestra humanidad común: sentirnos en conexión con otros en lugar de aislarnos en nuestro sufrimiento y dolor
  • Conciencia: observar nuestra experiencia desde una perspectiva equilibrada, sin exagerarla ni evitarla

Estos tres elementos de autocompasión pueden servir de antídotos antes los efectos nocivos de nuestra respuesta al estrés.

  • Para combatir la autocrítica, debemos ser amables con nosotros mismos
  • Para combatir el autoaislamiento, debemos reconocer nuestra humanidad común
  • Para combatir nuestros miedos y evitar obsesionarnos, debemos actuar con consciencia

 

Ser amables con nosotros mismos nos ayudará contra la autocrítica

Cuando hablamos con nosotros mismos sobre nosotros, tendemos a ser mucho más duros que con los demás. De hecho, si dijésemos a otra persona lo mismo que nos decimos a nosotros mismos, nos parecería horrible.

Somos más estrictos que con nuestros compañeros, hijos o amigos, y sin embargo no sentimos que estemos a la altura de las expectativas. Esto puede deberse a recuerdos de la niñez, en la que se nos castigaba por hacer mal las cosas, ya fueran nuestros padres o nuestros profesores, y esto nos puede crear un miedo a ser rechazados de adultos. Esto nos hace esforzarnos más por encajar y alcanzar las expectativas.

Es solo cuando otra persona nos dice que lo estamos haciendo bien o elogia nuestro trabajo que nos sentimos un poco mejor. Entonces pasa otra cosa y nuestra autocrítica vuelve a activarse. Es como si no creyésemos en nuestros propios logros a menos que alguien nos lo confirme.

A continuación te presentamos un ejercicio que puedes intentar realizar con tu crítico interno:

Fuente: How to cope with your family’s isolation
Podcast: Cultivating the compassionate mind by Paul Gilbert

 

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