Consejos para ayudar a nuestros hijos con la vuelta al colegio

Para muchos niños, volver al colegio será una experiencia fantástica: tienen ganas de ver a sus amigos y profesores otra vez y correr hacia la puerta del colegio para “volver a la normalidad”. Sin embargo, no todos sentirán lo mismo: para algunos niños y sus familias, la vuelta a las aulas puede causar ansiedad, por lo que nuestro mensaje es que no os preocupéis: es normal.

Durante las últimas semanas, hemos estado diciéndoles a nuestros hijos que el mundo exterior es peligroso y que debemos quedarnos en casa para estar a salvo. Ahora, sin embargo, les estamos diciendo que tienen que volver a salir de nuevo. Además de esto, en cuanto vuelvan al colegio descubrirán que no es exactamente lo mismo que antes de cerrar. Tendrán que respetar la distancia de seguridad, con horarios de entrada y salida diferente, áreas de acceso restringido y puede que hasta algún profesor diferente. Todo esto puede resultarles abrumador.

Es importante que tengamos en cuenta las posibles respuestas conductuales y emocionales de nuestros hijos para poder hacer que su vuelta al colegio sea una experiencia positiva.

Algunos de los comportamientos que podremos ver durante los días previos y los primeros de la vuelta al colegio son:

  • Reticencia o rehusar a volver al colegio.
  • Excesivo apego y dependencia por la mañana.
  • Llantos.
  • Problemas para dormir la noche posterior al colegio.
  • Rabietas antes de entrar al colegio.
  • Malestar, especialmente dolores de estómago, de cabeza o relacionado con tensión muscular (piernas, mandíbula, etc.).

 

¿Qué podemos hacer para que puedan volver sin problemas a clase?

Beacon School Support nos sugiere algunas ideas que ayudará a que nuestros hijos se sientan más preparados para volver a clase.

 

1. Explicadles que habrá nuevas rutinas y reglas

Es importante que vuestros hijos no vuelvan al colegio pensando que todo estará igual que antes solo para llevarse una sorpresa desagradable en cuanto crucen la puerta.

Debemos explicarles que habrá cambios, pero que no se preocupen, porque los profesores han estado pensando en cómo hacer que el colegio sea seguro y les ayudarán a acostumbrarse a las nuevas rutinas y distribuciones.

También puede resultar reconfortante hablar de las cosas que no han cambiado, como, por ejemplo:

  • Entrarán al colegio por el mismo patio de siempre.
  • Se encontrarán a los mismos adultos por el colegio.
  • Tomarán el mismo camino de siempre para ir a clase.
  • Usarán algunos de los espacios de siempre en el colegio.

No olvidéis decirles quién los va a dejar en el colegio y quién los recogerá a la salida. Aunque a vosotros os parezca obvio, a los niños les dará una sensación de seguridad.

 

2. Tened una conversación sobre sus preocupaciones y miedos

A medida que se acerque el día de volver, haced un hueco para conversar sobre cómo se sienten sobre volver al colegio.

Tened cuidado con cómo lo hacéis: el objetivo es saber si algo les preocupa, no crear más preocupación.

Si algo preocupa a vuestro hijo, reconoced estas preocupaciones antes de ofrecer consuelo. Por ejemplo:

  • Es normal que te preocupe el virus, pero hay cosas que puedes hacer para estar seguro en el colegio.
  • Otra forma de convertir algo negativo en algo positivo es usar la frase «al menos…», como por ejemplo:
  • Sé que no podemos pasar tiempo juntos hoy, pero al menos podremos estar juntos justo después del colegio.
  • Sé que tu mejor amigo no irá al colegio contigo, pero al menos los profesores se asegurarán de que hagáis amigos nuevos.

No os sorprendáis si vuestros hijos quieren hablar de lo mismo varias veces. Necesitan revisitar (¡constantemente!) la misma idea con un adulto para asegurarse de que nada ha cambiado.

 

3. Transmitid calma

Es normal que todos sintamos algo de ansiedad por devolver a nuestros hijos al colegio.

Sin embargo, independientemente de cómo nos sintamos, es importante transmitir calma a nuestros hijos.

Los niños pueden registrar pequeñas pistas sobre el estado de ánimo de sus padres y madres, y usan esta información para deducir cómo deben sentirse. Si nos ven preocupados, lo registran y empiezan a preocuparse también.

Para evitarlo, debemos pensar en lo siguiente:

  • Qué decimos (y qué pueden oír).
  • Nuestro tono de voz.
  • Nuestro lenguaje corporal.

 

4. Rutinas de sueño

En muchas familias, las rutinas de sueño de los niños se ha vuelto más flexibles.

La hora de dormir se ha ido moviendo hasta más tarde y, en consecuencia, los niños se levantan más tarde.

Cambiar de golpe estas rutinas y volver a clase a las 9.00 puede tener un efecto negativo.

Por lo tanto, empezad a acostar a vuestros hijos de nuevo a su hora anterior. Hacedlo de forma gradual antes de la vuelta al colegio, porque si lo dejamos para el último minuto, nuestros hijos no tendrán tiempo para ajustarse y no podrán dormir a la hora adecuada.

Si no, nuestros hijos no solo tendrán que lidiar con la vuelta al colegio, sino también con el cansancio.

 

5. Sed amables con vosotros mismos

Todos hemos experimentado una montaña rusa de emociones durante los últimos meses, y eso nos incluye a nuestros hijos y a nosotros mismos.

Si os sentís abrumados o preocupados por enviar a vuestro hijo a clase, no pasa nada: es totalmente normal. No os torturéis.

Aseguraos de que:

  • Hacéis un hueco para actividades que os desestresen.
  • Haced ejercicio (incluso si es solo un paseo).
  • Pasad algo de tiempo a solas si lo necesitáis.

Todas estas actividades os ayudarán a manteneros emocionalmente en control para que podáis ayudar a vuestros hijos con sus emociones.

 

Y recordad:

Estamos aquí para ayudaros. Si sentís ansiedad o abrumados o no sabéis qué hacer, no dudéis en hablar con nosotros. Tal vez no tengamos la respuesta, pero estaremos ahí para ofreceros el apoyo y ayuda que necesitéis.

 

Enlaces relacionados:

BSB Be Well – Recursos de Bienestar para Familias