Mi hijo/a está en época de exámenes. ¿Cómo puedo ayudarle?

Nos encontramos ya en las últimas semanas del curso, lo que significa que es época de exámenes: (I)GCSEs, A Levels, IB, PCE, evaluaciones GL, etc. Independientemente del tipo de examen, para muchos alumnos/as este periodo puede incrementar la angustia y el estrés, generando síntomas tales como ansiedad, problemas para dormir o sentirse abrumados/as. En The British School of Barcelona nos importa el bienestar de nuestro alumnado y consideramos que es crucial apoyarles en este respecto para conseguir resultados académicos excelentes.

 

¿Qué está pasando?

Se trata de una reacción física: el cerebro ha activado una respuesta de supervivencia conocida como Lucha o Huida, dado que percibe los exámenes como una amenaza o peligro; es decir, «¿Qué pasará si no apruebo?», «¿Me considerarán un fracaso?». Es una reacción en cadena en la que el cerebro envía adrenalina a los músculos para luchar o huir, pudiendo así defenderse o escapar. Esta respuesta es muy útil si la amenaza percibida es un oso, ya que es un chute extra de energía para no convertirnos en su cena. Sin embargo, no es tan útil a la hora de intentar calmarnos para un examen.

 

¿Qué puedo hacer?

Lo primero que hay que recordar es que la respuesta de lucha o huida ve los exámenes como una amenaza. ¿Qué podemos hacer las familias para reconfortarles, tranquilizarles y poner su estado en perspectiva? Los exámenes son importantes, de eso no hay duda, pero son solo exámenes, no un oso; son una coma en nuestra vida, no un punto y final. Debemos aprender a controlar nuestra respuesta de lucha o huida para darnos cuenta de que estamos a salvo.

 

Preparación para exámenes prácticos

Tenemos que pensar en prepararnos para un examen igual que un/a atleta se prepara para los Juegos Olímpicos: no se trata de la cantidad de horas que entrenen, sino de la calidad estas. Por lo tanto, es importante escuchar los consejos de los profesores/as sobre en qué contenidos centrarnos y cómo estudiar mejor. No tiene sentido que un/a atleta se entrene hasta el punto de lesionarse, haga los ejercicios erróneos o llegue exhausto/a al día de la prueba.

Dormir es un factor importante; puede que estudiar hasta la madrugada parezca lógico, pero no es una muy buena estrategia. Dormir ayuda con la concentración, la memoria y a reducir pensamientos negativos.

Otro factor importante es la energía: un/a atleta no puede correr con el depósito vacío. ¿Qué podemos hacer para mantener un alto nivel de energía? Según los estudios, los alumnos/as que comen antes de un examen obtienen mejores resultados; asimismo, es importante mantenerse hidratado/a antes y durante el examen, ya que mejora la concentración, la memoria y el estado de ánimo.

Debemos tener en cuenta cómo llegamos al examen. Si lo que nos interesa es que no se nos acelere el corazón, activando la respuesta de lucha o huida antes del examen, hay que ser puntuales para no llegar literalmente corriendo.

 

Durante el examen

Igual que con el punto anterior, nos interesa mantener un ritmo cardíaco y respiratorio calmado para revertir la respuesta de lucha o huida. Podemos animar a nuestros hijos/as a que prueben ejercicios de respiración, que les ayudarán a ralentizarlo.

La incertidumbre es un desencadenante de la ansiedad, ya que no sabemos qué pasará a continuación. En cuanto empieza un examen, los alumnos/as deberían dedicar treinta segundos a ojear cada página; así, podrán saber qué preguntas vienen a continuación y eso, con suerte, les ayudará a calmarse.

Si se sienten abrumados/as durante el examen, animadlos a tomarse una pausa de treinta segundos, centrándose en la respiración para intentar calmarse y recuperar la compostura. Es mejor parar durante treinta segundos que pasar la hora entera alterados/as.

 

Después del examen

Las emociones estarán a flor de piel y la memoria no será completamente fidedigna justo después de un examen; por ello, es importante que no se comparen con el resto. Del mismo modo que hacen los/as atletas después de una carrera, es mejor tomarse un respiro y recuperarse. Se trata de un momento intenso, por lo que ayuda bastante hacer enfriamientos mentales y relajarse.

En otras palabras, hay que dejar que la mente respire: si vamos directos/as a comprobar si hemos acertado todas las respuestas, lo único que conseguiremos es ponernos nerviosos/as, incrementando los niveles de ansiedad.

 

 

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